jueves. 03.04.2025

Lo conocí en Castrelos. Estaba con José Manuel Soto, aquel mismo día que este que escribe llegó al Parque, acompañado por el cantautor Suso Vahamonde, su hijo y el colega gallego afincado en Barcelona, Noguerol.

Aquella tarde, pasó a nuestro lado la italiana que se hizo famosa por mostrar el pecho en una gala de Nochevieja, despampanante, escoltada por sus guardaespaldas. Esa cantante compartiría camerino con el inolvidable Suso Vaamonde.

Allí también estaba José Antonio Labordeta, junto al sevillano José Manuel Soto, quien subiría al escenario del Parque de Castrelos para cantar "Por ella". Sí, señor, fue el inicio de una gran amistad con el maño. Tras una larga conversación, acordamos vernos en otra ocasión.

Pocos días después, me enteré por las páginas de Atlántico Diario de que esa misma noche actuaba en el Pabellón de Deportes de As Travesas, a pocos metros de donde habíamos hablado por primera vez. Llegué unos minutos antes del concierto, me identifiqué y el propio cantautor de Zaragoza me fue a buscar a la puerta.

Todo estaba en penumbra. Me llevó a su camerino, donde me ofreció whisky, y poco después subió al escenario.

"Habrá un día en que todos, al levantar la vista, veremos una tierra llamada libertad..."

Y se armó. Los bastones de los espectadores que ocupaban las primeras filas comenzaron a golpear contra el suelo y se encendieron todas las luces del Pabellón. Eran ciegos de la ONCE.

El maño no lo sabía, pero pronto reanudó el concierto. Lo comentamos muchas veces, cada vez que nos encontrábamos, y fueron varias veces más: en la Casa de América en Madrid, durante la presentación de un libro del director de cine aragonés David Trueba; en Burgos, en la víspera de la inauguración de la exposición del escultor gallego Xosé Antúnez Pousa en el Centro Cultural de Gamonal, donde celebramos viendo y tocando su obra; y en Frías, donde lo encontré con su mujer delante de una tienda, y luego nos habló a los asistentes de los molinos de O Folón y O Picón, los de mi pueblo de O Rosal, que conocía perfectamente por "Un país en la mochila".

También formó parte del jurado de un concurso periodístico en el que participé, quedando segundo. Me entregaron un castillo en miniatura. Fue el último lugar donde estuve con el autor de "Canto a la libertad".

En esa localidad, también coincidí con el escritor Javier Reverte, y recuerdo la partida de cartas con los paisanos en un bar del pueblo.

El texto presentado al concurso fue publicado en "O Periódico", que dirige Manuel Núñez Fiuza, y el pintor de Donas, inspirado por Labordeta, lo plasmó en sus telas, recordando siempre el entorno rosaleiro.

El maño en Galicia: Labordeta y los molinos de O Rosal
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