El escultor Armando Martínez, originario de A Ermida, en Covelo, en la región de Paradanta, viajó recientemente a Dublín para entregar una obra escultórica de mediano formato, realizada en pizarra pulida, un encargo de la Embajada de España en Irlanda.
El artista gallego es, sin duda, uno de los creadores con más obras en el extranjero, especialmente en Portugal, país donde residió y al que mantiene fuertes lazos. Allí, cuenta con 55 esculturas, mientras que en Galicia el número de sus obras asciende a 18.
La iglesia de San James en Dublín, un templo situado en el Camino de Santiago, luce ahora un Santiago negro, una pieza de 70 kg de peso y 70 centímetros de alto por 40 centímetros de ancho.
Armando Martínez, un viajero incansable, tiene su taller con vistas al Atlántico, en el Val Miñor.
En Vigo, su escultura de Rosalía de Castro, la escritora de Padrón rodeada de sus hijos mientras les lee un libro, es una obra destacada. Tallada en un bloque de granito de Porriño, la pieza de 4,20 metros de altura se erige en medio de un estanque.
Desde 1995, Rosalía de Castro está inmortalizada en piedra, leyendo a sus hijos, por Armando Martínez, quien también es Caballero de la Orden de Santiago