Ante el aumento del coste de la energía, reducir el importe de la factura eléctrica se ha convertido en una prioridad para muchos hogares españoles. Afortunadamente, existen diversas estrategias y apoyos institucionales que pueden ayudar a optimizar el consumo y ahorrar en el gasto mensual.
Hábitos cotidianos que marcan la diferencia
El consumo eléctrico no solo depende de la tarifa contratada, sino también de los hábitos diarios. Pequeños gestos pueden generar un impacto positivo en la factura:
- Electrodomésticos:
- Desenchufar aparatos en stand by.
- Utilizar lavadora y lavavajillas a plena carga y en horario valle.
- Climatización:
- Ajustar la temperatura: 19-21 °C en invierno y 24-26 °C en verano.
- Iluminación:
- Usar bombillas LED.
- Aprovechar la luz natural.
- Ventilación:
- Ventilar en las horas adecuadas.
Claves para optimizar el contrato de luz
Entender y optimizar el contrato eléctrico es fundamental para evitar gastos innecesarios:
- Potencia contratada: Ajustarla a las necesidades reales del hogar.
- Tarifa eléctrica: Elegir entre precio fijo o discriminación horaria, según los hábitos de consumo.
- Comparar ofertas: Revisar periódicamente las opciones del mercado libre y regulado.
Apoyos institucionales al ahorro energético
Las administraciones públicas promueven diversas medidas para fomentar el ahorro energético:
- Bono Social Eléctrico: Descuento en la factura para consumidores vulnerables.
- Ayudas autonómicas: Subvenciones para mejorar la eficiencia energética en viviendas.
- Campañas informativas: Guías y consejos para un uso responsable de la energía.
En tiempos de incertidumbre energética, la colaboración entre instituciones y ciudadanos es clave para avanzar hacia un modelo más sostenible y accesible.