Un día de profunda emoción y devoción se vivió ayer en Cangas con el traslado de la imagen de la Virgen de los Dolores desde su residencia habitual en la calle Moaña hasta la iglesia excolegiata. Este acto solemne marca el inicio del Septenario de la Virgen de los Dolores y la Corona Dolorosa, una tradición arraigada en la villa marinera.
A las 20:00 horas, la venerada imagen, una obra de autor desconocido realizada en 1807, fue portada por una cuadrilla inclusiva, demostrando el espíritu de unidad y participación que caracteriza a la Hermandad. "Todos pueden ser portadores en Cangas, y siempre hay un hueco para aquellos que, a última hora, desean llevar a la Señora", expresó un miembro de la Hermandad, reflejando el fervor y la devoción que embarga a la comunidad.

El cortejo procesional recorrió la avenida de Moaña y las calles Hío y Real, culminando en la iglesia excolegiata, donde se celebró una misa que anticipa la inminente Semana Santa. Los asistentes vivieron este momento con gran intensidad, recordando con emoción las tradiciones familiares y el profundo significado de estas fechas.
La Semana Santa en Cangas, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial, es un tiempo de reflexión y acercamiento espiritual. Las cinco entidades organizadoras –Hermandad del Cristo Resucitado, Hermandad de las Tres Negaciones de San Pedro, Cofradía del Stmo. Cristo del Consuelo, Venerable Hermandad de la Virgen de los Dolores y la Soledad, y Cofradía de la Misericordia-Gremio de Mareantes de Cangas– trabajan arduamente para que las celebraciones, que tendrán sus días centrales el 17 y 18 de abril, sean un reflejo de alegría, paz y perdón.
"Es un tiempo de reflexión y aproximación al Señor que en nuestra localidad se celebra con mucha intensidad", afirmó el presidente honorífico de la Coordinadora de Cofradías y Hermandades de la Semana Santa de Cangas, destacando la unidad de la comunidad y la colaboración con el párroco para preparar estas fiestas tan significativas.