Ángel Marzoa, parróco de san Miguel de Ponteareas, ayer, en la sacristía de la iglesia parroquial.

Ángel Marzoa, párroco de san Miguel de Ponteareas: “Este Corpus nos va a ayudar a todos a recuperar el sentido profundo que tienen las alfombras florales”

Ponteareas no se queda sin procesión del Corpus Christi este año. Será sin alfombras florales, pero el Santísimo Sacramento saldrá a la calle a encontrarse con los ponteareanos y visitantes. No será una procesión tal como se entiende en el sentido habitual. No. El párroco, Ángel Marzoa, saldrá con el Santísimo en la custodia y con un mínimo de ayudantes. El párroco premiará a los niños de Primera Comunión que no serán privados de la ilusión de salir en la procesión. La tradición no se interrumpe porque –como explica Marzoa- las alfombras se realizan hace 200 años pero la procesión lleva 700.

El párroco está agradecido al Concello en la persona de su alcalde y a la subdelegación del gobierno por “su sensibilidad” a la hora de permitir esta sencilla ‘procesión’. “Han entendido que Ponteareas es la Vila do Corpus y, por tanto, han dado facilidades para que, en las condiciones lógicas y con las restricciones sanitarias razonables, podamos tener la ‘procesión’”, dice a Diario Luso-Galaico en una entrevista en exclusiva.

Marzoa tiene muy clara “la razón de ser” de esta iniciativa. “Es que el Señor el día de Corpus salga a la calle a encontrarse con los vecinos y visitantes. Esta es una tradición multicentenaria, desde mediados del siglo XIII , cuando esta fiesta del Corpus ha comenzado a ser universal. Por tanto, es anterior que el Señor salga a las calles a todo lo demás, que se ha ido generando en torno a ella. Por ejemplo, esta maravilla, esta exquisitez de las alfombras florales de Ponteareas tienen una tradición de 200 años,  mientras que la procesión del Corpus hace 700 años”.

El párroco ha oído en algún medio de comunicación que pasará la procesión pero se rompe la tradición de las alfombras. “Lo que no se rompe es lo importante, que sale el Santísimo a la calle. Y el Señor no sale a la calle a ver alfombras; sale a la calle a encontrarse con nosotros,  a bendecirnos. Y eso que encontraba en las alfombras una manifestación exquisita de cariño. Pero sale por nosotros, no por la alfombras. La gran alegría es que el domingo seguirá saliendo por nuestras calles y plazas”.

Este año será distinto. A falta de ese reclamo también turístico de arte efímero nos centraremos más en el Señor de la cosas que en las cosas del Señor. Ángel Marzoa comprende el despiste de algunos y explica que es como quien va al Vaticano a ver los museos y no repara en que es la sede y donde vive el Papa. Para un cristiano no debería pasar por alto esto.

Los que vienen a Ponteareas tan solo por el arte floral, bienvenidos sean. “¡Bendito sea Dios!” dice el párroco y considera los muchos beneficios que traen a la villa, a su comercio…

Este año “esta circunstancia especial nos va a ayudar a los cristianos a recuperar –en la medida en que se pudiera haber atenuado- el verdadero valor de lo que es la fiesta de Corpus Cristi”.

Marzoa piensa estos días en los alfombristas, en “la pena que tienen. Sin embargo, también pienso que esto nos va beneficiar a todos. Nos va a hacer recuperar el sentido profundo que tienen las alfombras, que son para honrar al Santísimo”.

El párroco conoce bien el celo alfombrista que manifiesta la devoción y motivación de estos ponteareanos que defienden que nadie pise una alfombra antes que el Señor. “Eso es amor al Santísimo”, califica.

En esta ocasión tendremos la ocasión de ver “las calles desnudas” de la artística cubierta vegetal, pero “el Señor estará pasando. Sale a la calle por nosotros, aunque no haya alfombras. ¿Qué significa esto? Que para el año las alfombras tienen que ser mejores. Para agradecer al Señor que, a pesar de no haberlas confeccionado este año, ha salido a nuestro encuentro”.

Todo va ser sencillo el próximo domingo tras la misa de 12.00, saldrá la ‘procesión’. El recorrido será el tradicional deteniéndose en los cinco puntos habituales donde se preparan altares. En la cabecera, la persona que porta la cruz que va abriendo el camino. A continuación Ángel Marzoa, revestido, y portando al Santísimo Sacramento en la custodia, ayudado de dos acólitos. (No habrá portacustodias, porque complicaría todo con más personas). Después, los niños de Primera Comunión, unos veintitantos, con sus velas y acompañados de sus catequistas. Después los representantes de los grupos políticos del municipio. Al acabar el recorrido la ‘procesión’ se recogerá en la Iglesia parroquial como es habitual.

Los niños son los que roban el corazón de Ángel Marzoa. Cuando se refiere a ellos esboza una de sus mejores sonrisas durante esta entrevista. Lo razona, ellos solo tienen esta procesión, su procesión para salir como niños que han hecho este año su primera comunión. El sacerdote no quiere privarles de ese momento ya que es irrepetible, y los demás, en cambio, podremos asistir a la procesión el próximo y otros años. El sacerdote rectifica cuando dice, primero, “me acompañarán a  mí”, y se corrige: “bueno, a mí, no; acompañarán al Señor por las calles”.

“Todos los demás –explica el sacerdote- desde sus casas, balcones, aceras…con prudencia. Pero, en ningún caso, habrá personas siguiendo el recorrido de la procesión. No debemos hacerlo porque iría contra el espíritu de esta norma que trata de protegernos a todos”.

CUATRO CORPUS

Ángel Marzo cuenta sus años como párroco de san Miguel de Ponteareas por corpus y, con este, ya son cuatro al frente de esta parroquia. Sus objetivos “son los propios de mi ministerio”, dice. Los sintetiza en tres. Uno, la predicación de la Palabra de Dios, dar doctrina, ayudar a la gente –como me han ayudado a mí y me siguen ayudando- a conocer cada día mejor a Dios. Dos, la administración de los sacramentos, porque Dios ha querido tocarse conmigo a través de ellos, de su absolución y de su Cuerpo y de su Sangre, de su santa Unción. Y, tercero, la caridad. Gracias a Dios, cuando llegué a la parroquia estaba muy organizada la caridad con personas muy responsables que la llevaban a cabo y esto me ha supuesto una gran paz, y me ha permitido dedicarme más a los otros objetivos en los que nadie me puede sustituir, como son la presencia en el confesonario o en el altar”.

Reflexiona un momento y dice: “¿Mi ilusión? Que la gente ame cada día más al Señor. Después que cada uno manifieste ese amor como lo entienda y que trate de identificarlo con lo que de él espera la Iglesia. Pero que cada día queramos más al Señor”.

Y añade: “Que seamos muy conscientes de que esta Vila do Corpus no lo es solo un día, sino que es Vila do Corpus todo el año. El Cuerpo de Cristo, el Señor, está aquí, en este precioso sagrario que tenemos en la Iglesia custodiado por san Miguel y por la Virgen, Nuestra Señora de los Remedios”.

Ángel Marzoa es discreto, es parte de su ministerio. Sabemos que podría contar mucho más por su experiencia sacerdotal y los ‘cuatro corpus’ -como él dice- que lleva al frente de la parroquia. Pero, como se suele decir, vale más por lo que calla que por lo que habla. Su iniciativa de mantener la ‘procesión de Corpus’ habla por sí sola, así como mantener abierta la Iglesia parroquial durante todos los días del confinamiento.


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