António Sá, fotógrafo de la Naturaleza: “Estos pueblos están condenados a perder sus habitantes”

Se mueve en la ‘raia’ entre España y Portugal. Su objetivo es hacer visible lo invisible. António Sá, fotógrafo y periodista, domina espacios como el parque natural luso de Motesinhos, el inmediato hábitat del lobo en la Sierra de la Culebra o el parque natural español del Lago de Sanabria, entre otros. Es un divulgador de la belleza del territorio trasfronterizo con el fin de que se aprecien y protejan estos enclaves. Natural de Espinho, este colaborador de la mítica revista National Geographic vino de la costa lusa al territorio transmontano y está feliz con su familia en un pueblecito de Brangaça.

Diario Luso-Galaico entrevista a António Sá en un viaje de prensa a  Bragança hace dos años. Pero la entrevista, inédita desde entonces, sigue siendo muy actual. Visitábamos, a 20 km de Bragança, la parroquia de Rio de Onor y su vecina  Rihonor en Castilla,  separados por un puente-frontera.

“Estamos sobre la línea de frontera. Es una zona de una gran biodiversidad, muy rica. Hay gran cantidad de mamíferos, como lobos, ciervos, corzos…”, describe Sá, fotógrafo de Naturaleza. Pero “en cuanto a población esta comarca está quedando despoblada” (se trata de una parroquia de 45,7 kilómetros cuadrados de superficie y 76 habitantes (2011).  

La comarca “es muy rica en actividad agrícola de tipo comunitario”. Estas aldeas han vivido aisladas pero con una gran tradición comunitaria, con costumbres importantes que resuelven la vida en común sin esperar que desde otras ciudades e instancias les resolviesen los problemas. “La supervivencia hacía que estuviesen muy pendientes unos de otros”.

“Había una gran armonía entre la población con una organización propia para administrar la justicia dentro de la comunidad. No se esperaba que Bragança, Lisboa o Madrid resolviesen sus asuntos. Administraban justicia, según sus reglas, un sistema que les permitía ser autónomos”, dice Sá.

Este fotógrafo y periodista conoce bien esta comarca. En 2011 publicó en National Geographic un reportaje que volvió la mirada del mundo a esta pequeña zona de frontera. Pero, ¿cuál es el futuro?

“Es una comarca complicada para vivir hoy en día. Prácticamente no hay jóvenes. Son muy pocos los habitantes del lado portugués, quizá algunos más que del lado español”.

António Sá comprende que “la gente busque el confort que le da la ciudad. Estamos a 20 kilómetros de Bragança, una ciudad de unos 20.000 habitantes, y a 14 de Puebla de Sanabria, España. Son lugares, no muy grandes, pero que ofrecen otras condiciones a los habitantes. La realidad es que la gente prefiere vivir en Bragança o en Puebla de Sanabria. Por eso, estos pueblos están condenados a perder sus habitantes. Esta es una tendencia no solo de España sino también de Europa. Habitantes de lugares europeos más aislados como Noruega o Suecia prefieren asentarse en las ciudades”.

Sá no ve tampoco el turismo como una solución. Porque no se consigue “fijar habitantes todo el año en la comarca”.

El fotógrafo es un gran conocedor del Parque Natural de Montesinhos. Un parque luso del que Rio de Onor forma parte. Aunque la conversación tiene lugar en la parte española, Rihonor, Castilla,  ya no está dentro de los límites de este parque. “Pero muy cerca de aquí tenemos el Parque Natural del Lago de Sanabria. Es decir, que estamos entre dos parques, uno en Portugal y otro en España”.

De Montesinhos, António destaca “que es uno de los parques de mayor biodiversidad de Portugal. Es por el paisaje en el que se mezclan tierras agrícolas y bosques de robles y castaños consiguiendo un paisaje muy equilibrado entre el elemento humano y la fauna. Por eso es una zona muy rica. Se repuebla, por ejemplo, con nuevos castaños todos los años. Esto es bueno para el hombre pero también para los animales”.

Fotografía de António Sá.

El Parque Natural de Montesinhos es hábitat del lobo. “Es la zona de más presencia del lobo en Portugal. Estamos muy cerca de la Sierra de la Culebra que tiene una de las poblaciones de lobo más importantes de la Península Ibérica y de Europa. También de ciervo. Como Montesinhos está al lado de la Sierra de la Culebra, los más beneficiados de esta proximidad son los animales. La fauna no tiene fronteras y pasa de un lado al otro. Afortunadamente el lobo es una especie protegida en Portugal y no se puede cazar y esto es una garantía. Del lado español, creo que se pueden cazar un número de ejemplares al año. En definitiva, todos buscamos una mejor protección para la fauna”, pondera Sá.

En esta zona del parque de Montesinho, explica António Sá, “la estaciones del año son muy marcadas. El invierno es frío; la primavera todavía un poco fría y el verano muy caluroso. Todas las épocas son buenas para conocer esta zona excepto en el verano. Claro que junto al curso de los ríos se está bien en verano, pero si lo que queremos es caminar por el monte, hace demasiado calor. Estamos hablando de 35 grados centígrados y de días muy secos. ¡Es un poco duro!”, avisa.

Ciertamente el Parque Natural Montesinhos no es un lugar de turismo de masas. “Aquí viene un turismo de naturaleza. Gente a la que le gusta caminar por paisajes como estos, a la que le gusta andar en bicicleta…Se nota que este turismo está en crecimiento. ¿Qué hace falta? Yo creo que las cosas van a ocurrir con naturalidad”.

“Sanabria, en España, ya es muy conocida, como toda la provincia de Zamora. Y el parque natural de Montesinhos es cada vez más conocido. Bragança es una ciudad con una buena calidad de vida. Incluso para los jóvenes. Tenemos todo lo que necesitamos, y, por lo tanto, es muy fácil vivir aquí. Yo mismo he venido desde la costa portuguesa, de Espinho, muy cerca de Oporto, para el interior portugués. Me siento muy bien aquí con mi familia. Tenemos hospital, escuelas…Yo vivo en un pueblo muy pequeño cerca de Bragança. Hoy en día con Internet tenemos todo lo que necesitamos”.

Pero, ¿qué le falta por investigar a este fotógrafo de la Naturaleza en Montesinhos? “Me gustaría hacer más rutas. Son más que de gran recorrido porque el parque natural es muy extenso, 75 mil hectáreas. Con dos zonas muy diferentes. La Occidental, donde está Vinhais, más húmeda, con vientos del Atlántico, y la Oriental, donde está Rio de Onor, con un clima más mediterráneo-continental, más seco. Y para conocer bien todas estas partes hay que caminar”, dice.

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